domingo, 22 de junio de 2014

El día después.

A pesar de haber saltado el primer obstáculo, hoy volví  a dormir poco. Pienso en qué sacaré, en cómo será ir a leer y en cómo amoldar mi programación y unidades didácticas por si paso. Porque si no van a matar, al menos un aprobado raspado me deberían de dar. 

En mi cabeza todavía continuo unas horas trabajando en ello... y si me ponen esto, y si me toca esto otro, o si esto que tal. Me tuve que decir para, ya se acabó por un tiempo los y si, y los puede caer esto o aquello. Realmente estaba más metida en la ansiedad opositoril de lo que me imaginaba. 

Ahora tengo una sensación de ruptura y paso del tiempo. Es difícil de explicar. Como si hiciera mucho tiempo que no estoy en este momento presente, como si hubiera regresado de un largo viaje. 


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